30 sept. 2015

El árbol triste.





Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol

profundamente triste. El pobre tenía un problema: No sabía quién era.

Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano:

- Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves qué fácil es?

- No lo escuches, exigía el rosal, es más sencillo tener rosas y ¿Ves qué bellas son?.

Y el árbol desesperado intentaba todo lo que le sugerían y, como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:

- No te preocupes, tu problema no es tan grave. Es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: no dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas... sé tú mismo, conócete y, para lograrlo, escucha tu voz interior. - Y dicho esto, el búho desapareció.

- ¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...? ¿Conocerme...? , se preguntaba el árbol desesperado, cuando, de pronto, comprendió...

Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:

Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble y tu destino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión: cúmplela.

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.

Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

Yo me pregunto al ver a mi alrededor...

- ¿Cuántos serán robles que no se permiten a sí mismos crecer?

- ¿Cuántos serán rosales que, por miedo al reto, sólo dan espinas?

- ¿Cuántos naranjos que no saben florecer?

En la vida, todos tenemos un destino que cumplir, un espacio que llenar... 
 
 
Cuento de la red, comparto.
 

15 comentarios:

  1. Muy lindo y muy cierto. No se si encontré mi misión en la vida , pero intento ser feliz y hacer feliz a mi jardín , no siempre lo logro , pero vuelvo a intentarlo..

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  2. Gracias Fiaris por compartir esta gran historia con una IMPORTANTE LECCIÓN que nos das. Te mando un afectuoso saludo. Seguiré tu consejo.

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  3. Precioso Fiaris
    Saber respetarnos y encontrar nuestra propia fuerza
    Cariños

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  4. Cuando nos comparamos con los demás y desconocemos nuestra propia identidad, nuestra vida carece de sentido. Bonito cuento.

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  5. Aplicarse a nuestra función, sentirnos bien con nosotros musmos, un abrazo

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  6. Así es Fiaris, cada persona tenemos un destino y una misión que cumplir, lo complicado es saber cual es esa misión. cuando sabemos ocupar ese espacio, la felicidad brota por si sola. Un abrazo

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  7. Fiaris, preciosa historia que simboliza la misión y el lugar que cada cual ocupa en este mundo. Todos somos distintos, pero necesarios y es importante que nos valoremos y cumplamos nuestra vocación y nuestro destino.
    Mi gratitud por esta preciosidad y mi abrazo de luz, amiga.
    M.Jesús

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  8. Un precioso y sabio texto. Gracias por compartir.

    Saludos Fiaris.

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  9. Muy bonito, y ojalá que todos lleguemos a nuestro destino final feliz, y con una misión cumplida.

    Besos.

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  10. ¡Muy bueno!
    No siempre sabemos reconocer nuestro destino de ser roble y vivir según lo que sentimos. Gracias, me gustó.

    mariarosa

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  11. pues si tienes razon y ademas lo expresas de manera que es un placer leerte, un beso

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  12. No lo conocía.
    Me gusta el mensaje.

    Besos.

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  13. Gracias, así es, ya conocía la historia, pero merece la pena leerla y recordarla cuantas veces se tenga la oportunidad, gracias de nuevo por compartir.
    Un buen fin de semana y un abrazo.
    Ambar

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  14. Hola Fiaris, las personas deberíamos ser como los árboles y cumplir cada uno la misión que el futuro nos depara.

    Un abrazo.

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Fiaris por decisión propia bloguera por casualidad.