de nuestro jardín.

12 may 2021

Va de cuento hoy. El fantasma provechoso (Daniel Defoe)




 “Había una vez un caballero que poseía una casa muy muy vieja, construida aprovechando los restos de un antiguo monasterio. El caballero decidió que quería derruirla, pero sin embargo consideraba dicha tarea implicaría demasiado esfuerzo y dinero, y empezó a pensar en alguna manera de lograr hacerlo sin que le supusiera a él ningún costo.

El hombre decidió entonces crear y empezar a difundir el rumor de que la casa estaba encantada y habitada por un fantasma. Elaboró también con sábanas un traje o disfraz blanco, junto a un artefacto explosivo que generara una llamarada y dejara tras de sí olor a azufre. Tras contar el rumor a varias personas, entre ellas algunos incrédulos, les convenció de que acudieran a su casa. Allí activó el ingenio, provocando que los vecinos se asustaran y creyeren que el rumor era cierto. Poco a poco más y más gente iría viendo a dicho ente espectral, y el rumor fue creciendo y extendiéndose entre los lugareños.

Tras ello, el caballero extendió también el rumor de que el motivo de que el fantasma estuviera allí podría ser el hecho de que hubiese en la casa un tesoro escondido, así que en poco tiempo empezó a excavar para encontrarlo. A pesar de que no lo hacía, los vecinos empezaron también a creer que sí podía haber algún tesoro en el lugar. Y un día, algunos vecinos le preguntaron si podían ayudarle a excavar, a cambio de que pudieran coger el tesoro.

El propietario de la casa respondió que no sería justo que le tirasen la casa abajo y se llevaran el tesoro, pero magnánimamente les ofreció que si excavaban y retiraban los escombros que su acción generase y en el proceso encontraban el tesoro, él aceptaría que se llevaran la mitad. Los vecinos aceptaron y se pusieron a trabajar.

Al poco tiempo el fantasma desapareció, pero de cara a motivarles el caballero dispuso veintisiete monedas de oro en un agujero de la chimenea que después tapió. Cuando los vecinos lo encontraron, les ofreció quedárselo todo siempre y cuando el resto que hallaran lo repartieran. Ello motivó aún más a los vecinos, que ante la esperanza de encontrar más fueron excavando hasta los cimientos. De hecho, sí encontraron algunos objetos de valor del antiguo monasterio, algo que los espoleó aún más. Al final, la casa fue derruida por entero y los escombros retirados, cumpliendo el caballero con su deseo y empleando para ello apenas un poco de ingenio.”

Este cuento fue creado por el escritor de Robinson Crusoe, Daniel Defoe, y nos narra una historia en que podemos ver el valor de la inteligencia y la astucia, así como el hecho de que ser codiciosos nos puede llevar a ser manipulados y utilizados sin que siquiera nos demos cuenta.

2 may 2021

Retomar.



 Va a ser difícil retomar las costumbres.

La mayor parte de nosotros hemos vivido un encierro y aislamiento que nunca lo hubiésemos deseado.

La normalidad que teníamos o al menos lo que conciderabamos normalidad,esa dudo mucho que vuelva.

Me he puesto a observar el comportamiento de las personas.

Hay mucha cosa que no las entienden o que no las quieren entender.

Se vacunan y piensan que ya está,que pueden reunirse con amigos familia que no han visto en tiempo(total estamos vacunados)es lo que dicen,bbbrrrrrrrrrr.

Por favor seamos coherentes la vacuna sirve para que no termines en un C.T.I. y punto el bicho te puede atacar igual.

Lo que llaman inmunidad de rebaño aún esta lejos aquí,al menos para poder circular mas tranquilos.

Y mejor no nombrar a los anti vacunas,esos me dan mucha bronca.

Pero peor son los que te mienten que se vacunaron o que se van a vacunar así se mezclan entre los otros y tan tranquilos.

La gente se ha ido alejando cada vez más,que triste.

Que mundo amigos por favorrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.

Fiaris.




26 abr 2021

Los seis sabios ciegos y el elefante.

 



“En una ocasión había seis ancianos sabios que no gozaban del don de la vista, siendo ciegos y empleando el sentido del tacto para experimentar y conocer las diferentes realidades, seres y objetos del mundo. Ninguno de estos sabios había visto jamás un elefante, y tras conocer que su rey disponía de uno le solicitaron con humildad poder conocerlo. El monarca decidió concederles su petición y los llevó ante el paquidermo, permitiendo que los ancianos se acercaran y lo tocaran.

Los sabios se aproximaron al animal y, uno por uno, tocaron al elefante con el fin de saber cómo era dicho ser.

El primero le tocó un colmillo, y consideró que el elefante era liso y agudo cual lanza. El segundo sabio se aproximó y tocó la cola del elefante, respondiendo que en realidad era más bien como una cuerda. El tercero entraría en contacto con la trompa, refiriendo que el animal se parecía más a una serpiente. El cuarto indicaría que los demás debían estar errando, ya que tras tocar la rodilla del elefante llegó a la conclusión de que se trataba de algo semejante a un árbol. El quinto lo desmintió al tocar la oreja del ser, valorando que se parecía a un abanico. Por último el sexto sabio llegó a la conclusión de que en realidad el elefante era como una fuerte pared rugosa, al haber tocar su lomo.

Tras haber llegado a distintas conclusiones, los sabios empezaron a discutir respecto a quién poseía la verdad. Dado que todos defendían sus posiciones con ahínco, recurrieron a la ayuda de un séptimo sabio el cual podía ver. Este les hizo ver que en realidad todos ellos tenían parte de la razón, dado que habían estado describiendo una única parte del conjunto del animal, a la vez que aún sin equivocarse ninguno de ellos había podido conocerlo en su totalidad.“

Un cuento clásico procedente de la India; esta historia nos habla de la necesidad de tener en cuenta que nuestro punto de vista no es el único que existe sobre la realidad: debemos valorar que las opiniones, creencias o conocimientos de otras personas pueden ser tan válidas y verdaderas como las nuestras, sin necesidad de que ninguno de los dos esté equivocado.

22 abr 2021

Antes,ahora.

 



 Antes te despedías de alguien y lo normal era.

Chau que pases lindo.

Ahora en forma virtual,wassap,etc decimos:

cuídate quiero verte.

Antes salíamos a la calle a cara descubierta,se nos veía la sonrisa en un encuentro.

Ahora encontramos a alguna persona conocida y a dos metros de distancia y con solo vernos los ojos,decimos hola como estas y seguimos, aquella costumbre muy uruguaya de quedarnos largo rato parados conversando en cualquier sitio,se perdió.

El camino se ha hecho largo pero vamos rumbo a que algo de estas cosas regresen.

Tal vez nunca más iguales,tal vez si.

A todo esto les cuento que tengo ya las dos dosis de vacuna en mi cuerpo.

Cuídense,quiero leerlos.

Fiaris.


Fiaris por decisión propia bloguera por casualidad.