21 ago. 2017

Cuento,El otro yo de Mario Benedetti

Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la nariz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.
El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente , se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.
Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.
Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.
Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas . Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: “Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable”.
El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.

7 comentarios:

  1. Benedetti era un genio, un gran poeta, cuentista, de todo...

    Besos.

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  2. Gracias Alfa por darme la oportunidad de conocer este cuento. He leído cosa de Benedetti pero esto no. Un abrazo

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  3. Muy bueno, y Armando como mi hermano.

    Besos.

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  4. Sin ese otro Yo, la personalidad se queda incompleta. Uno de los más grandes!! Me encantó cuando Galeano expresó que Benedetti que era de los pocos, que se alegraba auténticamente con los éxitos de otros escritores. Así uno lo imagina en su plano personal, después de leerlo y conocer algo de su vida. Congruente.
    Siéntete muy orgullosa de tu compatriota, como todo el mundo nos sentimos por él.
    *Me alegraste el día.
    Abrazo muy grande... porque, si te quiero es porque sos...

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  5. Hola, dejo unas fotos de mi jardín.
    Paso a saludarte, leerte y darte un abrazo, estaremos en contacto a mi regreso.
    Ambar.

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Fiaris por decisión propia bloguera por casualidad.