
"Aprended a hablar con amor y dulzura, no solo a los seres humanos sino también a los animales, a las flores, a toda la naturaleza, pues es una costumbre divina.
El que sabe pronunciar palabras que inspiren, que vivifican, posee una varita mágica en su boca, y nunca pronuncia estas palabras en vano porque siembre en la naturaleza, uno de los cuatro elementos, la tierra,el aire,el agua o el fuego, están ahí atentos ,esperando el momento de realizar todo lo que hemos expresado.
Puede ocurrir que la realización se produzca muy lejos de aquel que ha proporcionado los gérmenes, pero sabed que siempre se produce.
Así como el viento
trasporta las semillas y las siembra muy lejos , también nuestras buenas palabras vuelan y producen lejos de nuestros ojos resultados
magníficos.
Si
aprendéis a dominar vuestros sentimientos, a poneros en un estado de armonía, de pureza, de luz, vuestra palabra producirá ondas que actuarán benéficamente sobre toda la naturaleza.
extraído del libro "REGLAS DE ORO PARA LA VIDA COTIDIANA"