Aquí en el jardín.

21 sept 2019

El desgano.

Amigos les cuento que últimamente no he publicado 
como lo abran notado ,es que la verdad las musas andan faltando.
Abrazos,Fiaris.

17 sept 2019

No es cambiar.

No se trata de cambiar,cambiar es difícil.
Se trata de transitar la vida y a medida que lo hacemos vamos aprendiendo.
Como dice la frase se aprende en varias cosas que cuando teníamos años menos
no se nos ocurría siquiera reparar en ellas.
Fiaris.

13 sept 2019

Cada cual con su cada quièn.

Totalmente de acuerdo con esta frase.
Los lugares llenos de cosas desordenadas me agobian.
Me gusta transitar libre con renovación de aire permanente.
Otra cosa que no tengo en mi casa son portarretratos,nunca me gustaron.
Cada uno con sus locuras propias.

Fiaris.

11 sept 2019

De regreso

Amigos estoy de regreso anduve paseando por el interior del país,
poco a poco me pondré al día con los comentarios.
Algunas fotitos.




7 sept 2019

Mes de 10 años.

10 años esta cumpliendo Pensamientos,empezó el 9 del 9 de 2009.
Aquí estamos con muchos amigos consecuentes que leen lo que este humilde blog les presenta.
El tiempo pasa y las musas van y vienen.
Lo que tengo para decir es,gracias,gracias,gracias.
Por la amistad,la paciencia,el cariño y todo,todo lo que esto de conectarnos,nos alegra y nos entretiene,por estar del otro lado de la pantalla.

Fiaris




4 sept 2019

El sonido del silencio.




Un día, mientras permanecía inmóvil como siempre en el mismo sitio, un maestro vio aparecer en el horizonte una especie de bola de polvo. Aquella bola se hizo más y más grande y el sheik pronto reconoció a un hombre que se le acercaba corriendo y levantaba una enorme polvareda.
El hombre, que era joven, llegó hasta el maestro y se postró ante él.
– ¿Qué quieres?
El joven le contestó:
– Maestro, he venido desde lejos a oírte tocar el arpa sin cuerdas.
– Como quieras – le dijo el maestro.
El santo hombre no varió su postura lo más mínimo. No cogió ningún instrumento, no hizo nada. El maestro y el freviente discípulo permanecieron inmóviles. Tras tres días, el joven dejó percibir, quizá por un gesto, una inclinación o un carraspeo, un incipinte cansancio.
– ¿Qué te pasa? – preguntó el maestro.
El joven dudó un poco. Comenzó a balbucear algunas palabras. Para poder ayudarlo, el maestro preguntó:
– ¿No has oído nada?
– No – contestó el joven con voz culpable.
– Entonces, ¿por qué no me has pedido que tocase más fuerte?
Maestro: el sonido está dentro de nosotros, en nuestro corazón. Es cuestión de saber escucharlo.
Fiaris por decisión propia bloguera por casualidad.