Aquí en el jardín.

6 abr 2022

EL RECEPTÁCULO PERFECTO,cuento zen.





 Hôtan escuchaba la enseñanza de un maestro. La primera vez la asistencia era numerosa pero, poco a poco, a lo largo de los días que siguieron, el local se vació. Un día, finalmente, Hôtan estuvo solo en la sala con el maestro. Este le dijo:

—No puedo dar una disertación sólo para ti, y además estoy cansado.

Hôtan prometió volver al día siguiente con mucha gente. Pero al día siguiente acudió solo. Sin embargo, dijo al maestro:

—Puedes dar tu conferencia hoy, he traído una compañía numerosa.

Hôtan había llevado unas pequeñas muñecas que había instalado en la sala. El maestro le dijo:

—¡Pero si no son más que muñecas!

—En efecto —le respondió Hôtan—; pero todos los que han venido aquí no valen más que estas muñecas, no comprenden nada de tu enseñanza. Sólo yo he comprendido su profundidad y su verdad. Aunque hubiesen venido muchas personas, no serían más que rellenos, ornamentos, vacío sin fondo.

10 mar 2022

El increíble grito.

imagen de internet.



 Cuentan que hace mucho tiempo existió un Maestro en artes marciales cuya reputación creció tanto que era el más admirado en varios reinos. Nunca le faltaban discípulos y su fama hizo que algunos otros maestros se sintieran algo molestos. En particular uno, que vivía en su mismo reino, y que pensaba que era el mejor en las artes marciales.

Tal es así, que un día decidió retar al gran Maestro para demostrar que no era mejor que él. Cuando llegó a su casa, se sorprendió al ver a un hombre anciano que le abrió la puerta.

– Venía a ver al Maestro, buen hombre. Quiero batirme con él para demostrarle que soy mejor en las artes marciales.

El hombre le miró sereno y dijo:

– Perdone usted que le diga que esa es una idea suicida por su parte. Nadie puede vencer al Maestro, por muy bueno que se crea.

– ¿Pone usted en duda mis capacidades?

Y diciendo esto, tomó una tabla de madera que vio cerca y de un golpe seco la partió en dos con la rodilla.

– Sigo pensando que no podría vencerle nunca… – dijo el anciano- ¿Acaso serías capaz de partir en dos un tallo de bambú con la mano desnuda?

– Supongo que sí, claro…

El anciano desapareció un momento y regresó con un bambú en la mano. Y el joven maestro, por más que intentó partirlo en dos con la mano, no pudo. Ya, dolorido, dijo:

– ¡Es imposible! ¡Nadie puede romper un bambú de este grosor con la mano!

– El Maestro es capaz de hacerlo…

Y el joven, contrariado, dijo:

– Está bien, regresaré en un tiempo y demostraré que yo también soy capaz de hacerlo.

El increíble grito del gran Maestro

Así que el joven maestro se retiró y estuvo dos años enteros practicando para conseguir romper el bambú con un golpe de la mano desnuda. Le costó mucho esfuerzo, pero al final, sus músculos se endurecieron y lo logró, y entonces regresó triunfante a la casa del gran Maestro.

– Usted otra vez- dijo el anciano al abrir la puerta.

– Sí, diga usted al Maestro que puedo demostrar que soy mejor que él. Puedo romper el bambú con la mano- dijo él.

El anciano trajo un bambú y el joven, después de concentrarse durante un rato y pegando un terrible grito, dio un golpe seco al bambú con la mano y lo partió en dos. Entonces, sonrió complacido.

Pero el anciano, algo molesto, le dijo:

– Perdone usted, pero se me olvidó recalcar que el gran Maestro es capaz de romper el bambú con la mano pero sin tocarlo.

– ¡Me está usted tomando el pelo! ¡Eso es imposible! Empiezo a dudar también de la existencia del gran Maestro, que tampoco ha sido capaz de dar la cara…

Entonces, el anciano tomó un bambú y lo ató a una cuerda que pendía del techo. Cerró los ojos, se concentró y, dando un increíble grito que surgió desde lo más profundo de su ser, dio un golpe con la mano dejándola a cinco centímetros del bambú, el cual, se partió en dos sin que el hombre lo llegara a tocar.

El joven maestro se quedó totalmente sorprendido, y lleno de vergüenza, pidió perdón al anciano y le pidió que le aceptara como discípulo.

Moraleja: «Nunca sabrás el potencial que tienes si no eres capaz de librarte de la soberbia»

2 mar 2022

El mundo (Eduardo Galeano),seguimos con los cuentos cortos.

 “Un hombre del pueblo Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado desde arriba la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. -El mundo es eso-reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.

No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.”

Más que un cuento corto, se trata de un microcuento creado por Eduardo Galeano (uno de los más destacados escritores uruguayos y de toda latinoamérica) y publicado en su libro “El libro de los abrazos”. Se centra en la visión del mundo como un lugar maravilloso lleno de gentes muy diferentes entre sí, pero que no dejan de ser personas. También nos hace ver la relevancia de atreverse a vivir intensamente.

Fiaris por decisión propia bloguera por casualidad.