Aquí en el jardín.

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6 jun 2023

El fuego y el Clarín (Jorge Bucay)

 



"Cuenta la leyenda que había un pueblo en el que se producían incendios devastadores con gran frecuencia, que arrasaban con las casas y los edificios de todo el mundo a cada poco tiempo.

Los habitantes del pueblo decidieron reunirse un buen día para poner fin a la oleada de incendios que se producían cada vez con más frecuencia y para ello pusieron en común una serie de propuestas aportadas por todos los lugareños.

Enmedio de la reunión y entre todo el griterío que se había organizado, un joven alzó la voz y explicó su propuesta:

-Me he dado cuenta de que cruzando el pueblo, al otro lado del bosque hay un pueblo muy similar al nuestro que nunca tiene incendios como los que tenemos nosotros. Propongo viajar hasta allí y averiguar cuál es su secreto.

Al escuchar las sabias palabras del joven, todo el pueblo estuvo de acuerdo en que esa era la mejor opción, así que le encomendaron la difícil misión de viajar al otro pueblo y recabar información útil para solventar el problema de los incendios.

Tras largas horas de viaje, el joven llegó finalmente al pueblo que se encontraba al final del bosque, donde un grupo de lugareños le esperaba amistosamente para explicar su secreto.

-No es que tengamos menos incendios que vosotros - le comentaron los vecinos del nuevo pueblo- Simplemente nos preocupamos más de apagarlos cuanto antes y con más rapidez que vosotros. -Y cómo hacéis para apagarlos antes que nosotros? Preguntó el joven confuso. -Muy sencillo, tenemos un clarín (una especie de corneta), que tocamos en seguida que se produce un incendio para alertar al resto del pueblo.

Tras oír el gran secreto, el joven regresó rápidamente al pueblo para contárselo a todo el mundo. Una vez allí compraron un clarín que colocaron en el centro de la plaza del pueblo, sobre un atril.

De esta forma, tanto el joven como todos los habitantes del pueblo ya estaban seguros de que sus problemas con los incendios se habrían acabado, ya que haciendo uso del clarín se podía advertir rápidamente a todo el mundo.

Sin embargo, en la realidad eso no fue lo que ocurrió, ya que en ese pueblo nadie sabía tocar el clarín y los incendios siguieron sucediéndose y arrasando todo sin que ningún habitante pudiera hacer nada".

La moraleja que nos cuenta esta historia es que a veces no sirve imitar a alguien para solucionar nuestros mismos problemas, sino que debemos contar con los conocimientos propios y herramientas que nos permitan sacar nuestras propias soluciones adelante.

14 sept 2022

La gallina(fábula y moraleja)





 La gallina sabía que ninguno de los animales de la granja la ayudaría a preparar las crepas, por eso iba directamente a los corrales, estanques y chiqueros y pedía ayuda, al obtener la respuesta negativa sonreía satisfecha y volvía a su gallinero para ponerse a descansar.

Cuando los curiosos, después de media hora, iban a preguntarle por las crepas, ella decía que ya se las había comido. Sucedió que un día la cerdita se ofreció a ayudarle, pero cuando estaban cocinando se dio cuenta de que la gallina desconocía por completo la receta. Así que se marchó.

Pero la gallina, entretenida como estaba, no se percató de la llegada de los demás animales que ni faltos ni perezosos empezaron a comerse las crepas, pero no les gustaron para nada y se retiraron criticando a la cocinera. Desde ese día la gallina se prometió a sí misma prepararlas bien. Lo logró pronto, pero ya nadie quiso probar su comida.

Moraleja: Es malo hacer juicios a priori porque las circunstancias
podrían cambiar, sin embargo, los juicios anticipados pueden servir de
obstáculo para apreciar las cosas.

4 feb 2022

Moraleja.


imagen de la web

 Había una vez un niño que delataba a todos, cuando alguien preguntaba quien hizo o dijo algo en específico, el niño de inmediato decía al nombre de quien lo había hecho. En su colegio, ningún otro niño hablaba, ya que todo lo respondía el niño. Y por falta de uso, los demás fueron poco a poco perdiendo sus bocas y no podían decir nada.

El niño se sentía solo y aburrido, los demás no podían hablarle y tampoco querían estar con él, ya que lo culpaban por haberlos dejado sin boca. Entonces, el niño tuvo que buscar una forma de arreglarlo, y la mejor idea que tuvo fue hacer preguntas y no contestarlas, para ver si alguien podía hacerlo. Su truco funcionó, las bocas de los demás empezaron a aparecer y abrirse nuevamente.

Así, el niño pudo hablar con sus compañeros y decidió dejar de delatar a todos, porque entendió que era mejor dejar que las personas contaran sus secretos a su propio tiempo, e incluso si decidían no hacerlo, estaba bien.

Moraleja

No cuentes los secretos de los demás.

12 feb 2021

Juicio al impostor(fábula y moraleja)



Un guepardo fue llevado a juicio porque las
hienas no estaban de acuerdo en que se hubiera asociado con el león para que ellas
no le pudieran quitar sus presas.

—Mire, señor juez, nosotros tenemos que correr
a gran velocidad para atrapar a las gacelas. Cuando conseguimos coger a nuestra
presa, llegan estas señoras apestosas y nos quitan el alimento porque se unen
en jauría y nos atacan cuando estamos recuperándonos del esfuerzo que hemos
tenido que hacer.

—Bien. Le entiendo perfectamente —dijo el mono
que hacía de juez—, pero, ¿para qué se asoció con el león teniendo más
allegados de su propia clase, es decir, sus compañeros guepardos?

—Es que los felinos tenemos el defecto de ser
muy independientes, señor juez, y nos cuesta trabajo ponernos de acuerdo entre
nosotros.

—Pues, lamento decirle que es usted culpable
de su propia desgracia, puesto que lo normal sería que se asociara con sus
compañeros al igual que lo hacen las hienas entre sí.

—Pero, las hienas son traidoras, aprovechadas
y nefastas, señor juez.

—Con todo y eso — dijo el primate sonriendo—,
son solidarias entre ellas y por lo tanto no buscan tener ventaja asociándose
con otros animales. Queda usted arrestado y si no quiere que lo condenen, rompa
el acuerdo con el león y convenza a sus compañeros de unirse.

El guepardo rompió el acuerdo con el rey de la
selva, pero no pudo convencer a sus compañeros de cazar juntos, así que tuvo
que seguir casando en solitario y soportar que las hienas le quitaran su presa.

Moraleja: Cuando emprendas un plan, analiza
bien todos los puntos porque si algo falla y te ves en una dificultad, es
posible que hasta los más injustos y crueles se vean más endebles que tú.

24 may 2019

Fábula con moraleja.

Ideal para estos momentos en Uruguay.

Las ranas vivían en el caos y la anarquía, y estaban cansadas de esta situación. Así que mandaron una delegación para pedirle a Zeus, el rey de los dioses, que les enviara un rey.
Zeus, atendiendo su petición, les envió un grueso leño a su charca.
Las ranas se asustaron con el ruido que hizo el leño al caer, y se escondieron entre ramas y piedras. Por fin, al darse cuenta de que el leño no se movía, fueron saliendo de sus escondites. Poco a poco, dada la quietud que reinaba, las ranas comenzaron a despreciar al nuevo rey, brincando sobre él y sentándosele encima, burlándose continuamente.
Al poco se sintieron humilladas por tener un simple leño como monarca, y volvieron a ver a Zeus, pidiéndole que les cambiara al rey, porque éste era demasiado tranquilo.
Entonces Zeus, indignado, les mandó una serpiente de agua muy activa y movediza que, una a una, las atrapó y devoró sin compasión.

La moraleja de la fábula

A la hora de elegir los gobernantes, es mejor escoger a uno sencillo y honesto, en vez de a uno muy emprendedor pero malvado o corrupto.

11 sept 2017

Moraleja.




Había un ratón que estaba siempre angustiado porque tenía miedo del gato.
Un mago se compadeció de él y lo convirtió… en un gato.
Pero entonces, empezó a sentir miedo del perro. De modo que el mago, lo convirtió en perro. Luego empezó a sentir miedo de la pantera, y el mago lo convirtió en pantera. Con lo cual comenzó a temer al cazador.
Llegado a este punto, el mago se dio por vencido y volvió a convertirlo en ratón, diciéndole:

“Nada de lo que haga por ti va a servirte de ayuda, porque siempre tendrás el corazón de un ratón.”
Fiaris por decisión propia bloguera por casualidad.